Prácticas del lenguaje - Literatura - Lengua y Literatura - Culturas y Estéticas Contemporáneas


Este espacio está destinado a los alumnos de Secundaria y PolimodalAquí encontraran material de apoyo y además podrán consultar dudas de los temas trabajados durante el año

miércoles, 7 de abril de 2010

Ejercitación para 2do. "B" - Conversación y Entrevista

Ejercitación Conversación y Entrevista
Leer los siguientes diálogos y resolver las consignas

INES: (leyendo la carta) ¡Qué romántico! Ojalá Federico me hubiera escrito una carta así.
GABI: No veo la forma, Inés. A menos que vayas a un casting para la novela, y que decidan que FEDE se enamora de la hijita de la vieja – lo que sería un degeneración total, y terminaría yendo a la carcel.
INES: Ufa, che. Pero hagamos como que tengo veinte.
GABI: Inés. No tenés veinte, y tenés que aprender a disfrutar de tus trece. Hay muchos chicos de nuestra edad, y hasta de quince si querés, para enamorarte. Pero no podés pasarte el día soñando con un actor de la tele.
CLARITA: Dejala a la chica, si ella es feliz así . . .
GABI: Es que yo creo que no es feliz. ¿Cierto Inés?
INES: Amar es un dulce sufrimiento.
GABI: (resignada) Esta no tiene más remedio.
CARO: Entonces, ocupémonos de Sol, que sí está por concretar.
SOL: ¿Y qué me pongo?
CARO: Tenés que ir normal, como siempre te vestís.
CLARITA: Yo me pondría una super mini.
INES: Yo te presto el brillo de labios que me regaló mi prima. Está re bueno.
GABI: No tenés que ir hecha una diosa. Si él ya está con vos. Lo importante es la actitud con que vayas. Segura de lo que querés.
SOL: Y yo estoy segura de lo que quiero.
CARO: Así se habla
………………………………………………………………………………………………………………………………………

SOL: Hola.
FACU: (se para) Hola.
Sol se sienta en el otro extremo del banco.
FACU. Calor, eh?
SOL: Sí, un poco.
Silencio.
SOL: ¿Tuviste pruebas esta semana?
FACU: Sí, de Lengua, Geografía y Física.
SOL: Yo odio Física. La profesora no explica nada y es re injusta después con la nota.
FACU: Vos la tenés a la “Corchito”
SOL: Sí.
FACU: Esa es la que me reventó a mí el año pasado. Casi la llevo previa.
SOL: ¿No la tenés este año?
FACU: No, pero igual me va como la mona.
Silencio
FACU: ¿Qué música te gusta?
SOL: De todo un poco. ¿Y a vos?
FACU: Mas bien heavy. A veces escucho también los cuartetos.
SOL: (desilusionada) Ah . . .

………………………………………………………………………………………………………………………………………

Dormitorio. Inés está tirada en la cama leyendo su diario. Entra Caro, muy enojada.
CARO: Nunca te voy a perdonar esto.
INES: ¿Qué te pasa?
CARO: Se lo contaste todo. Yo creí que eras mi amiga.
INES: Que le conté qué, a quién.
CARO: No te hagas la sonsa. Le contaste a Gabi que a mí me gusta Matías. Eso era un secreto a muerte. Si Matías se entera, va a creer que nuestra amistad fue todo un invento para acercarme a él. Pero vos sabés que no es así. Yo soy su amiga . . . a pesar de quererlo.
INES: Te juro que no fue a propósito. Le estaba mostrando algo que escribí en mi diario, y ¡zas! se abrió en esa página. Ella leyó así, sin querer.
CARO: ¡Me traicionaste! ¡No quiero volverte a ver en mi vida!
INES: Pero Caro . . .
Caro se va, dando un portazo
………………………………………………………………………………………………………………………………………

Entran Gabi y Matías conversando, tomando una latita de Coca-Cola.
GABI: Y sí, no es fácil en mi casa. Desde que mi mamá comenzó a trabajar soy yo la que se tiene que quedar casi siempre a cuidar a mis hermanos. Ella dice que está orgullosa de mí, que soy su gran ayuda, y eso me pone contenta, pero hay días en que quisiera desaparecer.
MATIAS: Por eso es que muchas veces no salís.
GABI: No me queda otra. Pero además, salir con chicos me resulta bastante aburrido. Eso de estar esquivando los lances me re-pudre. ¿Por qué no se puede conversar tranquilos, en vez de estar todo el tiempo diciéndose pavadas? Yo no creo que las digan de verdad. Es todo un juego de tontos.
MATIAS: No sé. Vos sos tan especial que . . .
GABI: Caro es especial. Es idealista, sincera . . . Y la amistad de ustedes es especial. Ella no hace más que hablar de vos.
MATIAS: ¿En serio?
GABI: Si. “Matías dice esto. A Matías le gusta esto otro”.
MATIAS: Es que nosotros conversamos mucho. La verdad es que creo que no tenemos secretos.
GABI: Eso es lo que yo espero de un chico. Que me escuche. Que disfrute de mi compañía. Que crea en mí como persona.
MATIAS: A mí me gusta escucharte. Y también me importa lo que pensás.
GABI: Matías, no sé si me entendés. Yo quiero un amigo, no un novio.
MATIAS: Soy experto como amigo, y un novato como novio. Creo que por eso no me daba cuenta . . .
GABI: ¿De que te gusta Caro?
MATIAS: Ya que ahora somos amigos, te voy a decir la verdad. Ella es . . . única.
GABI: ¿Viste que yo tenía razón? Estoy segura de que a ella le va a encantar que se lo digas.
MATIAS: ¿Vos creés?
GABI: Entre ustedes no hay secretos ¿no?
Matías sonríe y asiente con la cabeza.
GABI: Bueno, ahora me voy, tengo que hacer de niñera.
MATIAS: Gabi, gracias por esta conversación.
GABI: (lo besa en la mejilla) Chau, amigo.
MATIAS: Chau.

1. Identifica sognos verbales, paraverbales y no verbales
2. Determina qué máxima se viola

Ejercitación Entrevista
Lee atentamente los textos
“El público espera de mí más de lo que puedo dar”
El cantautor español Joaquín Sabina se presenta hoy en el estadio mundialista
y antes de su show brindó esta entrevista exclusiva.
Fernando Toledo
Las corazones sanos no alimentan a las canciones. Eso lo tenía claro hace dos años Joaquín Sabina cuando, en una trasnoche de copas y propuestas airadas, le dijo a su amigo de siempre, Bejamín Prado: “Nos vamos a Praga a curarte tu mal de amores y a escribir las mejores canciones que se hayan escrito jamás”.
Vaya propuesta: Prado, poeta y novelista (autor de Nunca le des la mano a un pistolero zurdo y Mala gente que camina) venía de terminar una relación amorosa y esa ruptura lo tenía por el piso. Así que confiando en el poder cicatrizante de la amistad y la escritura a cuatro manos, Sabina se lo quiso llevar a la capital checa sabiendo, además, lo que decíamos al principio: que las mejores canciones, sobre todo de amor, nacen de la desesperación.
Esa experiencia praguense, documentada por el propio Prado en el bello libro Romper una canción, ha sido, si se quiere al fin, el puente más corto entre Mendoza y Praga. Y es que gracias a Vinagre y rosas (el disco que cristalizó canción a canción esa cura creativa) es que Sabina llega hoy al Malvinas Argentinas a continuar el romance iniciado hace 10 años en el extinto teatro Gran Rex y continuado en 2007 con la gira que lo trajo al estadio junto con su “primo hermano”, el Nano, Joan Manuel Serrat.
En una entrevista exclusiva que Joaquín ofreció al programa Hora libre (radio Nihuil) y al suplemento Escenario, el músico se mostró dispuesto a contestar todo lo que se le preguntara, aceptó elogios y regalos, y mostró su lucidez siempre tachonada por el humor y la poesía.
En la charla participaron quien esto escribe y Javier Dellamaggiore, además de Amalia Díaz Guiñazú.
De Praga a Mendoza
–A poco de llegar a Mendoza, ¿cómo te está yendo en esta visita sudamericana?
–Excepcionalmente bien y la visita ha sido muy conmovedora para mí, porque yo la había planeado como una despedida de los grandes escenarios, y nos está yendo tan bien en esta gira, la más larga que hemos hecho en la Argentina, que sólo queremos que siga y que siga y que siga, y que no pare nunca.
–De lugares chiquitos, ni hablar. Pero, ¿se puede generar lo mismo en un show, íntimo pero con mucha gente?
–Bueno, eso es lo que estamos tratando de conseguir. Fue fantástico lo que pasó en la cancha de Boca, con 40 mil personas, que a ratos, en las baladas, hacían parecer que estábamos en un teatro, con la gente al lado. Eso es lo que queremos.
–Contanos sobre Vinagre y rosas, que es la excusa de este concierto: un disco que nació en Praga y merced al desamor de Benjamín Prado, tu compañero de aventuras en las letras de las canciones...
–Sí. Como dicen en mi pueblo, se juntaron el hambre y las ganas de comer. Yo estaba con una cierta placidez doméstica, que es un territorio donde no se me suelen ocurrir canciones. Para mí las canciones nacen de la desesperación. Y encontré a un amigo desesperado, Benjamín Prado, que acababa de romper una relación amorosa. Y una noche con muchas copas, sin creerlo ni él ni yo, nos dijimos: “Vamos a irnos a Praga a escribir canciones”. Y al día siguiente estábamos allí, donde escribimos este disco.
Bálsamo en forma de canción
–Un disco en el que precisamente se destaca la sedosidad de esas letras. Ahora bien, si Joaquín Sabina busca auxilio para escribir letras, ¿qué queda para los demás? ¿Fue un poco como “vampirizar” el estado emocional de Prado para exprimir las canciones?
–Sí, pero es que a mí me gusta mucho la amistad, y me gusta perderme en ciudades extrañas y recoletas, y hermosas como Praga. Y la verdad que cuando me fui con Benjamín yo pensaba curarlo a él de sus males de amores, y escribir canciones era sólo una excusa. Claro que después salieron canciones que nos gustaron mucho a los dos. Pero la verdad fuimos a curarnos de cosas distintas y a disfrutar de la amistad.
–Una amistad que se ve bien reflejada en Romper una canción, el libro que escribió Benjamín Prado y cuenta la “cocina” del disco. ¿Cuáles de esas canciones son las que te terminaron quedando más cerca del corazón?
–Justamente las que cantaremos en Mendoza. Cantaremos seguramente Cristales de Bohemia, que es una canción de amor a Praga, cantaremos Vinagre y rosas, Tiramisú de limón, Embustera, y alguna más. Yo no edito canciones que no sienta, que no tenga cerca del corazón. Por eso tardo tanto en editar discos nuevos: porque tiro muchas cosas a la basura.
–Será porque sos sobre todo un poeta. Tanto que uno se pregunta si escribís para cantar o cantás para escribir...
–Bueno, pero cuando escribo cosas que no son para cantar, publico libros. Tengo un libro de cien sonetos (Ciento volando de catorce) y todo lo que publico en el poema semanal de la revista española Interviú. Cuando es una canción, a pesar de que yo quiero que tenga unas gotas de poesía, tiene que ser algo compartible con la gente desde el escenario. Y es un código distinto de cuando escribo para un libro.
–En un momento hablaste de “responsabilidad” para con quienes te escuchan. Hay una relación que establece tu público con esas canciones y pareciera que no se les puede dar cualquier cosa...
–Yo siempre me he sentido muy atormentado cuando salgo al escenario, porque creo que el público espera de mí más cosas de los que yo le puedo dar, y eso me obliga a una dosis de emoción. Y si no la he corregido todo lo que yo creo que necesita, no la edito.
–Hablabas de canciones y de emociones, y en tu disco hay una canción dedicada a ese gran poeta español que fue Ángel González, Menos dos alas. ¿Me podés contar algo de ella?
–No sé si es un poeta muy conocido en la Argentina, creo que yo, pero es un enorme poeta de primera división y ha sido amigo mío durante los últimos 10 años. Pero un amigo entrañable, amigo de borracheras, de noches de parranda, de cantar con dos guitarras. Y ha sido más que un padre, más que un hermano, más que una novia para mí. Lo echo todos los días de menos. Y con Benjamín Prado pensamos que él no merecía otra cosa que una canción de amor.
–Sabemos que estudiaste filología románica, ¿esto te sirvió para tu capacidad como poeta?
–No creas, porque yo estudié en la facultad en los años ’68 y ’69, y estábamos en medio de una revolución. Nosotros estudiábamos en los bares, leíamos lo contrario a lo que nos decían y desaprendíamos allí todo lo que nos enseñaban en las aulas...
–Tu show está centrado en el disco nuevo, pero te van a pedir otras canciones. ¿Hay un repaso por tu discografía?
–Hay un repaso. Yo sé que la gente quiere cosas y no soy de esos artistas que se lo niegan. Yo les doy lo que yo quiero darles, que son las canciones nuevas. Pero de las antiguas, las que podríamos llamar “clásicas”, les doy también las que yo quiero dar. Pero no me niego a algo que me pidan...
–¿Cómo es la estructura del show?
–Son básicamente dos horas y media y las protagonistas absolutas son las canciones. Esta vez no hemos buscado grandes pantallas ni escenografías. Yo tenía miedo al venir a la Argentina así, porque otras veces hemos traído proyecciones y cosas así. No sabía si iban a aceptar ese show. Para para mi enorme agradecimiento, el público ha estado más contento de que el centro sean las canciones y no la escenografía.
–¿Cómo va tu relación con los vicios? El vino, los puchos, con las chicas... con la monogamia...
–Vamos a ver: yo creo en la monogamia, pero tampoco soy fundamentalista (risas). No soy radical. Yo creo en la monogamia porque no tengo otro remedio que creer, sobre todo ahora que anda mi chica acá cerca (risas). Ahora mismo, sin ella no podría hacer giras porque yo soy muy desatado, y después de los conciertos estaría en cualquier boliche de Buenos Aires o de Mendoza hasta cualquier hora hasta la tarde siguiente y después no podría cantar. Se trata entonces de hacer de la necesidad, virtud...

Entrevista a Joaquín Sabina en 3 Puntos (Argentina)

Joaquín Sabina charla con Adolfo Castelo

"AL MIRARME AL ESPEJO Y VERME VIVO
ME ECHO UNOS PIROPOS"

Estuvo mal, ahora se lo ve muy bien. Volvió a los escenarios, a escribir, incluso empezó a pintar. Volvió a las largas charlas con amigos. En ésta, casi no quedó tema por tocar. Desde los primeros olores hasta los epitafios, pasando por la sobriedad moderada, las ex, las mujeres de los amigos, Buenos Aires. Y la dureza de un reclamo político-religioso: "Que renuncie Dios".
El taxi va y viene por Madrid buscando la calle de Joaquín Sabina. Y ahí voy por Lavapiés, ese barrio castizo, en la zona del Rastro, rodeado de marroquíes y coreanos, cargado con dos grabadores, por las dudas. Las dudas de que los imprevistos alteren la charla con Sabina. Siempre es bueno volver a Madrid.
La casa tiene el olor de mi infancia en Palermo Viejo. Joaquín festeja, yo festejo. Sabemos que tenemos una nueva cita a fines de septiembre, cuando él, Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel, Ana Belén y Estopa den un recital en Argentina.
Un festival mestizo en el que nadie cobra. "Nos juntamos un día con Serrat y con Víctor Manuel y nos dijimos que no podíamos hacer nada por Argentina, pero que queríamos hacer algo, porque ya sabemos que en los conciertos no se saca dinero para mejorar el Producto Bruto Nacional.
Pero sí sé que tenemos el corazón dolorido, ¿no? Queremos decirles que tenemos el corazón en el corralito."
Habla mucho más rápido de lo que uno puede pensar, su voz es menos ronca, parece ensimismada, con una extraña energía. Intento encontrar el clima de un bar en Lavapiés a medianoche. Pero son las tres de la tarde. El fotógrafo irrumpe y Jimena, la mujer de Sabina, lo espera con las maletas en la puerta. Sabina es Madrid. Y habla como lo que es: "Si tú lo has dicho".

¿Qué olor de chico seguís recordando?
El olor a posguerra. Era un olor terrible, a desinfectante. En la posguerra, a las putas las desinfectaban, y a las calles, y a todo. Porque estaba todo sucio, viejo... Claro que nací en el 49, ya hacía dos años que se había acabado el hambre. Pero sí recuerdo esa losa aplastante que era el franquismo. Pues eso: olores a colonia barata y a desinfectante.
¿Y has vuelto a encontrar esos olores?
Algunas veces, cuando vuelvo al pueblo. Me viene más por la memoria que porque siga oliendo así. O en lugares muy pobres de Portugal, o del Perú... viene otra vez, el olor de la pobreza, que es un olor terrible.
¿En tu juventud has puesto algún "caño", como decimos en Buenos Aires, alguna "molotov"?
Sí, en el Banco de Bilbao de Granada. Acaban de hacer un juicio a los primeros que pusieron "caños", que entonces eran mucho más comprendidos que ahora. Ahora nos parecen asesinos, pero entonces eran algunos luchadores antifranquistas, cosa que éramos más o menos todos, y yo los apoyaba, y había un juicio en el que podían caer unas condenas a muerte, y se pusieron "molotov" en todos los bancos de España. Pero lo que pasaba es que yo no podía pasarme dos meses escondido, como me dijeron en el comando, y tenía una novia inglesa, y no era un mal motivo para irse a Inglaterra.
Ése fue un camino, porque pensaba en el problema de los argentinos con los bancos, y me imaginaba que...probaran ponerles alguna molotov...y yo podría echarte la culpa, y decirles: "Joaquín lo hubiera hecho, ¿por qué no hacerlo yo?".
Nos reímos, con cierto sarcasmo, cierta sabiduría de lo que no se puede, pero que se imagina. Joaquín, ahora, tiene una nueva vida; como si la hubiese ganado en una lotería fraudulenta y piadosa, merecida, una vida que aprovecha entre algunos sonetos y algunas pinturas. Ya publicó en España su libro de poemas, Ciento volando de catorce, el libro con CD incorporado que me traje a Argentina.
Me enteré de que estabas pintando.
En parte por terapia, y porque es muy excitante hacer algo que uno no sabe hacer. No quiero decir que sepa cantar, pero quiero decir que he ido aprendiendo los gajes del oficio. De pintar, no sé nada. No sé dibujar. Y un lienzo en blanco es una cosa apasionante, ¿no? Hay que saber que sólo con mancharlo con unos colores, los colores van pidiendo otros colores y de eso se va armando...
¿Una tela en blanco podría ser una mujer virgen?
Casi prefiero una tela en blanco (se ríe a carcajadas). El trabajo sucio que lo haga otro antes. Que ella venga ya...
...que venga con alguna intención.
Nunca me hizo la menor ilusión. Debo ser poco español y muy poco machista en ese sentido... Una virgen. Antes tendría que hacer el trabajo algún médico para que yo pudiera...
Tendría que equivocarse alguien antes...
No es exactamente lo que prefiero en el amor.
No sé si sabemos algo del amor. Tampoco si sabemos algo sobre pintura. Somos dos autodidactas. Joaquín me dice que es "divertidísimo. Estás solo, fumando y pintando. Es eso: los punks que descubrieron que no había que saber cantar y tocar para cantar y tocar. La pintura es más fácil. Se puede hacer cualquier cosa en un lienzo en blanco".
¿Esto tiene que ver con algún momento de tu vida en que fuiste falsificador?
No, yo he hecho un trabajo con pasaporte falso durante siete años, pero no sabía pintar, no podía ser falsificador, me lo hacía el médico... (se ríe).
Al médico lo tenemos siempre a mano...
Sí. Creo que he sido un falsificador de mi vida, un impostor, un okupa. Cuando voy a un restaurante y me dan mesa, creo que se están equivocando, que no saben realmente quién soy. Cuando me invitan a una fiesta estupenda creo que me he colado. Siempre me he considerado en un lugar donde no me correspondía.
¿Qué te gustaría que dijera tu epitafio?
"Yo no quería". Aunque el mejor es el de Groucho Marx: "Perdonen que no me levante".
Está bueno. ¿Cuál fue la peor cosa que te dijo una ex? Te cuento lo que me dijo una vez Dalmiro Sáenz: "He descubierto lo mal que cogías". Es una cosa sangrienta.
Lo peor que te puede decir -digo "que te puede decir" porque la verdad es que soy amigo de todas mis ex- es: "¿Cómo dices que te llamabas?".
En un par de días habrá una enorme huelga en Madrid. Madrid, esa mujer que se cubre las piernas y abre los labios, insinuante, queda detenida para pedir justicia. Y Sabina comenta. Y hablamos sobre la relación de España y Argentina. "Lo que ocurre es que España ha ido viviendo un camino opuesto; quiero decir: los liberales han triunfado. Pero van a tener problemas, porque son de una arrogancia, de una cerrazón mental..."
El bienestar hace que muchos vayan desertando.
El bienestar anestesia. Y más en un país que viene de esa sangre de posguerra y de esa oscuridad total que fue el franquismo. Aquí hemos disfrutado de la libertad como nuevos ricos, pero eso ya pasó, ya han pasado 25 años, y ahora estamos viendo el desastre educacional, el fracaso escolar, los ricos cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres, y la cerrazón de fronteras a moros y a negros, que eso es una bomba a muy corto plazo, como se ha visto en las elecciones francesas.
¿Qué piensas de la actitud del presidente Aznar hacia Argentina?
Aznar no es más que el representante de los bancos en Argentina. Está del lado del FMI, y como además tiene muy malas maneras, y desconoce la historia... Pero él, que fue franquista en su juventud, podría agradecerles a los argentinos el trigo de Perón. Ni eso, no se acuerda... Eso de que aquí tenemos una obligación con México y Argentina, ese discurso se acabó; aquí el neoliberalismo triunfó, y ahora nuestros intereses son los bancos que están en Argentina robando vuestro dinero. Y él es el representante de esos bancos.
En última instancia es su gran responsabilidad... ¿Qué piensas que podría haber hecho España?
Una segunda labor. Ya que aquí tenían vacas gordas, podrían haber colaborado para que allí las vacas sean menos flacas, y haberlo cobrado a largo plazo. ¡Ni eso! Han ido por el peso hoy y la mierda para mañana.
Y supongo que nos ha dolido más porque esa cosa de la Madre Patria nos ha quedado...
Pero ya sabéis que es una madrastra. La madrastra de Blancanieves.
Se interrumpe. Somos como dos viejos conocidos que apenas se conocen. Le pregunto:
¿Cómo te llevas hoy con el espejo?
Hoy no me llevo tan mal, porque como llevo un año moderadamente sobrio... Digo moderadamente sobrio porque uno no es un fanático de la sobriedad, ¿no? Hay que llevar la sobriedad con moderación. Pero ya de mirarme al espejo y verme vivo, me echo unos piropos; y luego, he engordado diez kilos, no tengo esa cara verde que tenía las últimas veces que te vi, y realmente, a los 53 años, encontrarse vivo y ver que no parece que uno se va a morir mañana, y poder tomarse un vinito y disfrutar con un amigo, pues bueno, no me llevo mal con el espejo últimamente. Me llevaba mucho peor antes.
¿Te veías verde?
Me veía verde, delgado y demacradísimo.
Eras consciente.
Una de las pocas ventajas que tiene la sobriedad moderada es verte un poquito mejor.
Es más complicado con el tabaco...
La vida sin cigarrillos es inhumana. La ceremonia de quedarme aquí con una bonita luz de noche, cuando todos se han acostado, a escribir un soneto o una canción, me hace la persona más feliz del mundo. Y sin un cigarrillo con el humito siguiendo la luz, es directamente inhumano. Así que hago trampas. Es la primera vez que lo digo, siempre he dicho que no estoy fumando nada...
Mi padre fumaba detrás de las plantas. Y yo algún día tendré que dejar, y después haré trampas. Es inevitable.
Mientras puedas, no lo dejes. Yo por las drogas sólo siento nostalgia. Nunca voy a maldecirlas. Me dieron tantísimo... Sí les digo a mis amigos que se cuiden. Nada más. Tampoco demasiado... pero que se cuiden, porque me llevé un susto, me llevé un susto... Levantarte y ver que la pierna derecha no funciona y el brazo derecho tampoco es medio raro. No duele. Es como una anestesia, pero...
Como partido por el eje, como una mitad que no es tuya...
Y sin dolor alguno, ni malestar alguno. Entonces es muy raro. Ya estoy bien. He andado un poquito y ya estoy absolutamente curado. Ahora soy partidario de las drogas en las bodas. Un día es un día.
Podríamos decir que el azar es cuando Dios se fuma un porro...
Claro, cuando Dios está un poco distraído...
¿Qué consejo le darías a Dios?
Que dimita. Que dimita. Porque lo ha hecho muy mal. Siempre pienso que me voy a presentar a unas elecciones a Dios y las gano, porque lo está haciendo fatal. Sólo tengo que decir: la muerte abolida. Y gano. Por goleada, ¿o no?
Yo le diría por penales, pero, no sé por qué, Dios me lleva al sexo.
¿Has tenido abstinencia sexual alguna vez?
La vida no me trató mal a partir de los 18 años, porque yo me eché el primer polvo a los 18 (si se lo dices a uno de estos que vienen, te miran como si fueras un eunuco), con una inglesa, que era con lo que se follaba antes en Granada, desde luego con las españolas no había la menor posibilidad. Es decir, yo tenía mi novia, pero... Y luego, abstinencia sexual, supongo que en la mili... Y luego uno siempre tiene abstinencia sexual, porque uno siempre piensa que adonde uno va, follan más que uno, y uno nunca folla tanto como debiera.
Parece que siempre uno está en desventaja con respecto a adversarios que no conoce.
Yo envidio a todos esos que se andan besando en los parques, me parecen todos unos hijos de puta. Sería yo quien debiera estar ahí.
¿Por qué uno siempre quiere ocupar ese lugar?
Este último año yo he estado un poquito retirado. Cuando le ves los ojos a la pelona, como dice Chavela, a la muerte, follar es lo que debería hacerse inmediatamente, pero no es lo que más apetece. Eso sí, en las calles les miro el culo a todas.
Pero eso es una cosa estética...
Bueno... (lanza una carcajada). Y ética.
Sobre todo ética... La ética de un hombre que no puede dejar de mirar un culo.
Entonces le pregunto si las mujeres aman lo que oyen y los hombres aman lo que ven. Y Sabina evoca a una amiga que alguna vez le dijo: "Él me quería para el pan, pero yo era audiovisual".
Es una definición maravillosa.
Impresionante. Unos amigos y yo, a pesar de que hay nobilísimas excepciones, tenemos la teoría de que a las mujeres no les gusta follar, lo que les gusta es el amor. Entonces follar, para ellas, está incluido, pero casi podrían prescindir de eso.
¿Qué te pasa cuando salís a un escenario?
El escenario es un terreno de nadie, que dura poco, pero lo que dura, cura de todo. No duelen las muelas en un escenario, ni te mueres de un infarto... Se han muerto algunos, pero son casos contados. Realmente cuando uno sale al escenario rabiando de hemorroides -como me pasaba a mí antes de operarme- sólo pisar el último escalón deja de doler. Lo que te dolía no te duele.
Eso confirma que uno produce el placer.
Por eso yo hago tan largos mis conciertos.
Es como espantar a la muerte. Está buenísimo.... ¿Crees que el amor es a destiempo? ¿Que primero se enamora la mujer y después el hombre, y es una situación casi desgraciada, porque la mujer hace el duelo de la separación con el hombre incluido, y el hombre tiene que hacer el duelo ya sin la mujer, o con la mujer que lo aborrece?
Al hombre le pasa mucho que dos meses antes ya había pensado que, a lo mejor, estaría bien dejar a esa mujer, pero de pronto lo deja ella, sin complejo de culpa y presentándole a su nuevo novio, y entonces él se vuelve a enamorar... porque somos unos imbéciles y unos pelotudos.
Sí, me parece.
Y además, siempre es a destiempo, quiero decir, a todo el mundo le ha pasado que estás loco porque tu mujer se vaya un mes de vacaciones para alternar por ahí, y justo ese mes no te sale nada... te sale cuando vas con tu mujer a una cena y te marcan como la KGB.
¿Qué hacemos con las ganas de enamorarnos de la mujer de un amigo?
Tajantemente no. Las mujeres de mis amigos no tienen culo. Me pasó una vez, tengo por ahí un amigo enfadado. No hay modo de que mi amigo entienda que ella me engañó de tal manera que me dijo que no era mujer ni novia de mi amigo... y a mí me convenía creérmelo. Pero no, realmente creo en eso machista de que hay demasiadas mujeres como para hacerle eso a un amigo.
Bien. Te pregunto cosas que se aguantan: una hora. ¿Qué cosas se aguantan una hora y no más?
El silencio, la soledad.
¿Qué cosas se aguantan un día, no más?
Un amigo pesado, al que quieres mucho.
¿Un mes?
Unas vacaciones.
¿Y un año?
La vida...
¿Podemos definir en tres palabras una verdad?
¿En tres palabras?: Hoy no puedo.
Una mentira en dos palabras.
No puedo.
Una duda en cuatro palabras.
Voy a quererte siempre.
Bien. Siéntese. Tiene un 9. ¿De quién es pariente la muerte?
La muerte es pariente del tiempo.
¿Hay una edad para acabar con la mala vida o sólo hay que esperar que...?
La mala vida acaba contigo. Pero hay que prolongarla todo lo que uno pueda. Desde que estoy moderado mis amigos me dicen que van a imitarme, y yo les digo: "No lo hagáis hasta que la vida os lo exija". No hay por qué adelantarse a los acontecimientos.
¿Qué cosas te cambian el sabor?
Pues, una frase a destiempo dicha como quien se tira un pedo en una cena de aristócratas. Va todo muy bien y de pronto la chica dice una estupidez y ya no puedes mirarle el culo como se lo mirabas. Dice: "¿Por qué no pones a Julio Iglesias?", por ejemplo.
¿Por qué te gustaría vivir en Argentina?
A pesar de que yo viajé por un montón de sitios en Argentina, siempre digo que mi amor es por Buenos Aires. Creo que tiene unas características de ciudad que sólo tiene Nueva York y ha tenido durante años Madrid. Es una melancolía de ambiente. Una insensatez colectiva. Es decir, una insensatez que hace que en mis presentaciones se llenen los teatros, que las chicas vayan vestidas como marquesas no teniendo para comer, y ese lloriqueo tanguero tan hermoso, esa melancolía de no pertenecer a ningún lugar, sino a una ciudad, y no a un país. Eso me parece maravilloso, y me identifico de una manera impresionante. Los cafés de la esquina, que cada vez hay menos. En fin, el minerío. El verso.
En alguna de tus canciones dices que el lugar del poeta es la esquina, como las prostitutas...
El sitio del poeta es la calle. Mi disco nuevo se va a llamar Dímelo en la calle.
¿De noche?
Inevitablemente. De día la gente vuelve del trabajo, de la obligación, del matrimonio, de la familia, del sindicato... De noche se habla de las cosas que de verdad le importan a uno.
Es por eso que cuando estás en esos lugares transitorios con una mujer, el lugar debe ser oscuro, porque es la noche artificial.
Y porque a oscuras estamos más guapos.
Salvo cuando te toma el espejo del techo.
Bueno, ahí no estamos más guapos pero nos gusta verlas. Ellas encima.
Queda poco tiempo. La valija amenaza en el hall como una "molotov". El fotógrafo lo quiere jugando al billar. Joaquín se empeña pero está apurado. Erra una carambola y erra otra. "No saques estas fotos", le dice. Pifia. Nos reímos, entrañables, y yo le digo que ya no se preocupe.
Joaquín, lo que desafina es el taco.
LOS CINCO SENTIDOS
¿Cuál es tu relación con el oído?
Mis enemigos dicen que soy sordo. Creo que he ido mejorando mucho con los años.
Y con el tacto, ¿cómo vamos?
Con el tacto vamos aprendiendo. Con mucha afición.
Con mucha militancia.
Radical. Una militancia extremista.
¿Con el olfato?
El olfato, después de muchos años de cocaína, lo tengo arruinado.
¿Con la vista?
La vista... Creo que veo muy bien, a pesar de que necesito gafas para leer. Pero para mí es indispensable, porque te decía que soy un buen mirador de pintura, me puedo quedar mirando tres horas un color, o un encuadre de foto en la calle, yo que no he hecho una foto en mi vida. Soy de esos que se van a sentar a La Biela a ver a la gente pasar.
Sí, para mí el placer más grande es sentarme en un bar y ver a las personas e imaginarme...
Historias...
A qué se dedica, cómo es su vida...
Bueno, de ahí ha salido la mejor literatura del mundo. Lo hacía Roberto Arlt, y lo hace Mario Benedetti. Lo hacía Cortázar.
Bueno, con el gusto, ¿cómo nos llevamos?
Me gustan mucho los sabores, un buen vinito, una buena comida, pero siempre prefiero lo que hay alrededor. Es decir, no se me ocurre tomar un whisky o un vino solo, tiene que ser en compañía. Me gustan los perfumes de las mujeres que no son gusto sino olfato. Pero los labios sí son gusto.
Y ahí vamos con las mujeres que se operan y se hacen labios falsos. Qué situación. Uno esa colina no la quiere tomar.
En uno de esos sonetos que te estoy regalando, hablo con todo el despecho del mundo contra una mujer. Dice el último terceto: "El cirujano que operó tus tetas de propina".

LOS PECADOS CAPITALES
¿Cómo te llevas con la avaricia?
No me llevo. La desconozco.
¿Con la envidia? Alguna vez hablábamos de que la mala suerte es una de las pocas cosas que a uno no le envidian. ¿Cómo te llevas con eso?
Yo tengo una tremenda envidia del talento. Cuando veo ese talento que brilla tanto, realmente me babeo. Y no es envidia sana, los querría matar, pero matar para robarles, matar para robar su talento. Y además la vida me ha dado sorpresas porque cuando yo creía -como niño provinciano con boina- que cuando llegara a Madrid o a Londres me iban a presentar a Platón y a Sócrates, y no es tan así, y uno de pronto ve a grandes talentos que oyen el sonido de un euro que cae por el suelo y se tiran de cabeza, ¿no? Ese tipo de cosas defraudan, desconsuelan.
¿Con la pereza?
Me llevo muy bien. Soy uno de esos tipos que trabajan mucho para vencer la pereza, por puro cristianismo, por la necesidad de ganarme el pan con el sudor de mi frente, y por orgullo, pero realmente lo que me pide el cuerpo hoy es quedarme tumbado viendo telebasura.
¿Con la ira?
Puedo ser iracundo ante la burricia, ante la estupidez... Puedo serlo.
¿Con la gula?
Me gusta más una mesa bien servida con los amigos alrededor y una buena conversación que la comida en sí, pero me encanta que la comida sea buena aunque no la pruebe.
¿Con la soberbia?
Creo que soy más orgulloso que soberbio.
Y, finalmente, con la lujuria...
Me llevo muy bien, muchas gracias. ¿Y la familia?

1. ¿Qué tipo de entrevista es?
2. ¿Cómo se presenta al Entrevistado?
3. Señala tres elementos que pongan de manifiesto la oralidad
______________________________________________________________________________________________________________

No hay comentarios:

Publicar un comentario